Monday, October 18, 2010

La Lotería y Ud. (Advanced Reading)

"Martes, no te cases ni te embarques", dice el refrán. "y si trece es el dla, no juegues a la lotería", podríamos agregar. Porque combinando la sabiduría popular con la nuestra propia ¿no sabemos nosotros los varones que el matrimonio es como apostar a los caballos, jugar a la lotería o ir a la ruleta? Y siempre salimos perdiendo desde ese negro día en el momento fatídico en que, tragando saliva y conteniendo los tiritones de las piernas, decimos con voz apagada: "Sí, Padre" - lo que equivale a depositar una fortuna en la verde felpa en el instante en que el impersonal croupier pronuncia las mágicas palabras de "No va más".

Psicólogos, filósofos y antropólogos han tratado de encontrar una explicación a este persistente fenómeno que inicia el proceso de nuestra domesticación. Y en frases ininteligibles llenas de raíces griegas y latinas, explican satisfechos el resultado de sus investigaciones. Pero, amigos mlos, compañeros de desgracia, yo creo tener la única explicación posible de este enigma. Escúchenme, que al menos les puede servir de consuelo:

El hombre - es decir el varón - es un ser que vive de ilusiones. Desde pequeño aspira a ser el jefe de la pandilla del barrio, hasta que la cruda realidad convierte sus ojos en un indigno par de manchas moradas. Y no crean Uds. que desde este momento pasarnos a ser realistas. No, señor. Ni por un minuto, ya que el pequeño trata llorando de explicarle a su padre que eso fue pura mala suerte. Nace así esa mezcla de ilusión y fatalismo que lo guiará en su vida, la que se convierte, ipso facto, en un perpetuo juego de azar. Soñando con hacernos ricos, jugamos a los caballos y vamos al casino, perdernos hasta la camisa y luego decirnos con resignación: 'Mala suerte, hombre. Mi caballo llegó último, nada más que porque tenía reumatismo, pero esta otra semana... ", o bien, 'Aposté al 13 en la ruleta porque creí que la mala suerte de unos sería la buena para mí, pero ya verás."

Y hasta el gobierno - que está compuesto de varones, venerables sí, pero varones después de todo - confía en que el azar resolverá los graves problemas del Estado. Un Ministro me decía no hace mucho: 'No se preocupe, hombre, si sube el precio del cobre, para el año próximo la economía del país estará arreglada". Después de lo cual agregó: 'y a propósito, ¿se jugó ya la lotería? Tengo un entero terminado en 7, número que soñé la otra noche".

¡La lotería, mi amigo! Terna de conversación a la hora del desayuno, del café y de la comida, en el que depositamos todas nuestras aspiraciones de vida mejor. Decía un moralista el otro día que debería declararse ilegal. Pero, señor mío, tan drástica medida haría subir los impuestos y dejaría a miles en la miseria. Piensen Uds. en las docenas de empleados de esta noble organización y en sus vehículos de la buena suerte. Y piensen en las universidades, la Cruz Roja, los asilos de ancianos y hospitales que se benefician con la buena fortuna de unos ... y la mala de todos los demás.

y yo les digo: si se suprime la lotería, también hay que suprimir el matrimonio, que es lo mismo. 'No, señor, imposible" ---me dijo un amigo mío, Juan Real, el único varón realista que he conocido-- "El hombre es hombre y no hay solución. Es el destino inmutable de quienes llevamos pantalones". Y me preguntó en seguida: "Ud., ¿está de novio?". "sí", --le contesté-- "Me caso la semana que viene".


Sequiente

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