Mi hija adorada:
Llegamos esta tarde como a las tres. Son ahora las doce de la noche y no pensaba escribirte hasta llegar a Las Palmas porque me sentía muy cansada, pero está haciendo un calor tan horrible que no he podido dormir nada. Acabo de ver el termómetro que tenemos en el cuarto y la temperatura está a treinta y cuatro grados centígrados que supongo deben ser por lo menos noventa y cinco en grados Fahrenheit. El hotel en que estamos es bonito y cómodo pero no hay aire acondicionado. Felizmente salimos mañana para la capital.
¿Recibiste las tarjetas que te mandamos de La Habana? En unas horas que estuvimos allí tuvimos tiempo de ir a dar una vuelta por la ciudad y pudimos conocer un poco. Anduvimos por lo que llaman La Habana Vieja que con sus edificios viejos y calles muy estrechas nos pareció muy interesante por el contraste que ofrece con el resto de la ciudad. Después visitamos el capitolio que, según me dijeron, es más grande que el de Washington. Luego fuimos a un lugar donde hacen la mejor cerveza de Cuba y donde los turistas pueden tomar gratis toda la que quieran. Finalmente nos llevaron a conocer unos barrios residenciales lindisimos.
El viaje estuvo bastante interesante aunque yo perdí el apetito porque me sentía muy mareada y entonces me volvieron otra vez aquellos dolores de estómago que me han tenido siempre tan preocupada. No le quise decir nada a Ralph porque él siempre dice que son ideas mías. A él si le hizo mucho bien el viaje; yo creo que inclusive engordó algunas libras que se le ven muy bien.
En el barco conocimos a un señor de apellido Valenzuela y a su señora. Ellos son de Surlandia y venían de pasar unas vacaciones en Europa. Son muy simpáticos y nos hicimos muy amigos. Tienen un hijo estudiando medicina en la Universidad de Duke y dos niñas en una escuela en Francia. Por lo visto son muy ricos, ¿no crees? El se interesó mucho cuando Ralph le habló de los proyectos de la compañía porque, según dijo él, ellos son dueños de grandes tierras en la región donde se está onstruyendo la represa del Río Chico.
Voy a terminar esta carta porque se está haciendo muy tarde y voy a ver si puedo dormir unas horas. Mañana tenemos que levantarnos muy temprano porque el tren sale a las siete.
Al llegar allá te escribo otra vez y te prometo continuar haciéndolo muy a menudo. No dejes tú de hacer lo mismo porque nos haces una falta muy grande. Menos mal que ya dentro de poco terminan las clases.
Bueno, hija mia, pórtate bien. Recibe todo el cariño de tu mamá, Catalina
Las Palmas, 3 de junio
Sr. Howard MacDonald
Jefe del Departamento de Exportación
United Appliances Corporation
Chicago 26, Illinois
Querido Howard,
Como has podido ver por mis últimos informes, lo de la planta marcha más o menos bien, aunque no tan bien como uno quisiera, Día a día se presentan ¡roblemas nuevos para mí a los que, de una manera u otra, tengo que darles solución. Por ejemplo, ayer tuve que pasar todo el día atendiendo personalmente a la instalación de unos cables eléctricos debido a la falta de especialistas. Cada día se presentan nuevas dificultades que atrasan los trabajos: unas veces es que falta un documento nuevo para poder sacar ciertas cosas de la aduana, otras está lloviendo demasiado, y otras que los obreros no pueden continuar trabajando porque hay no sé qué en el contrato, en'fin, si no es una cosa es otra. Francamente tengo que confesar que tenías razón cuando me dijiste que yo estaba demasiado optimista.
Bueno, yo creo que lo que debo hacer es aprender a tener mucha paciencia hasta poder adaptarme a los hábitos de trabajo y a los complicados aspectos legales aquí. Por una parte tenemos aquí una ley de seguro social para los obreros por la cual las compañías deben pagar salarios pa.- días de fiesta no trabajados (y estos son bastantes), y también pagar seguro de accidentes de trabajo, enfermedad y medicina preventiva y curativa, y los tipos de contratos de trabajo son muy complicados. Por otra parte, a diferencia de los Estados Unidos, es necesario mantener relaciones con los obreros y empleados a un nivel personal antes que profesional. Sin embargo, aunque ésto complica y atrasa las operaciones (desde nuestro punto de vista), le da al trabajo un aspecto más humano y, una vez que uno se adapta a ésto, es increíble lo que puede conseguirse con esta gente.
Todo esto que te digo, más la gran cantidad de pequeños detalles a los que tengo que atender personalmente y los mayores salarios que tenemos que pagar (aquí la gente cree que las compañí¡:¡s americanas deben pagar mejores salarios que las compañías locales), me han obligado a revisar considerablemente la fecha de iniciación de las operaciones, como también hacer un reajuste en el presupuesto. Aunque sé que con ésto la compañía se ve obligada a mantener inactivo un importante capital mientras la planta no esté instalada, no hay otra cosa que podamos hacer. Felizmente nos ha llegado un número importante de pedidos que van a tomar toda nuestra producción pa.- varios meses, gracias a la gran ayuda que nos ha prestado el agr egado comercial de la Embajada, Fred Robinson, quien nos ha hecho unas conexiones magníficas.
Con respecto a nosotros, Catalina y yo estamos muy contentos. Estamos esperando a Patricia que viene en estos días. Ahora estamos viviendo en un apartamento, pero nos vamos a mudar a una casa que están construyendo en las afueras de Las Palmas. El dueño me la va a alquilar pa.-que él se va por un tiempo a los Estados Unidos. He tenido mucha suerte porque la escasez de casas y apartamentos es terrible.
El que tenemos no nos gusta porque es muy pequeño y nos cuesta carísimo. Pero como vamos a tener casa nueva, el poco tiempo que tengo desocupado lo he pasado consiguiendo teléfono (algo casi imposible) y la instalación de un buen servicio de agua, gas y luz. Todavía no sé cómo va a resultar. La población de esta ciudad ha aumentado tanto y tan rápidamente en los últimos meses, que las utilidades públicas no son suficientes.
Bueno, viejo, termino porque me están llamando a comer. No te olvides de escribir de vez en cuando.
Tu amigo,
Ralph
Mi querida Patty:
Tienes que perdonarme si no te escribo más a menudo pero como te ha explicado tu madre, no es por falta de ganas sino por falta de tiempo.
Todo marcha bien por aqui y estamos muy contentos, más ahora sabiendo que dentro de pocos dias vas a estar con nosotros. Tu madre se ve muy cambiada y creo que pronto va a estar completamente acostumbrada a la vida aqui en Surlandia. Todavia no ha aprendido a hablar mucho espllilol, pero lo poco que habla lo pronucia mil veces mejor que yo.
Como ya sabes por fin encontramos casa. Fue una suerte muy grande que tuvimos porque la escasez de casas es tal aqui en Las Palmas, que yo creí que ibamos a tener que volvernos a los Estados Unidos por falta de un lugar donde vivir. Pero ya tenemos; es una casa completamente nueva, tan nueva que todavia no la han terminado de construir. El dueño, un señor Vargas Coronado, acaba de aceptar un cargo en la Delegación de Surlandia ante las Naciones Unidas y probablemente se va a quedar en Nueva York por lo menos dos años. Yo lo conocí a él en una comida en casa de Ricardo Fuentes, un amigo y vecino de Fred Robinson, y ahi él me ofreció alquilarme la casa que estaba construyendo. Fuimos a verla al dia siguiente y ahi mismo firmé un contrato por un año. Me sale costando más cara de lo que yo pensaba, pero vale la pena. Yo creo que a ti te va a gustar mucho; es de un estilo colonial español con rejas en las ventanas y con un gran patio. El Sr. Vargas muy amablemente me aceptó hacerle algunos pequeños cambios que le pedí, tales como closets un poco más grandes e instalar puertas con cortinas metálicas (que aquí nadie las usa). Yo he tenido que preocuparme personalmente de la instalación eléctrica porque el dueño no iba a poner ningún circuito especial para la corriente de alto voltaje que se necesita para refrigeradoras, etc.
El problema ahora es saber cuándo nos la van a tener lista. El maestro de obras le dijo al Sr. Vargas Coronado que la casa iba a estar liata para el treinta de este mes, pero yo lo dudo mucho. Yo paso por ahi todos los dias para ver como van los trabajos pero todo va muy lento. Siendo muy optimista, creo que no nos podemos mudar a esa casa antes de agosto. El maestro de obras está viviendo allí con su familia, cosa que se acostumbra aqui en los trabajos de construcción para evitar robos de materiales, y me da la impresión de que él no tiene mucha prisa en terminar esa casa porque así puede vivir gratis por más tiempo. En todo caso, por lo que he podido ver, creo que aún después de habemos mudado vamos a tener una serie de problemas; siempre quedan defectos, como goteras en los techos, tuberías mal instaladas, humedad en las paredes, etc. Estas reparaciones las tengo que pagar yo porque aquí los dueños no son responsables de tales 'detalles'.
Bueno, hija, termino porque me esté esperando en la oficina. Aqui te mando un cheque por cien dólares para gastos. Si necesitas más, avisame.
Recibe muchos besos de tu padre que te quiero mucho,
Ralph
1 ¿Qué fecha llegaron los Phillips a Surlandia?
2 ¿Cu&ntos dias se quedaron en Punta Blanca?
3 ¿Por qué estaba Catalina escribiéndole a su hija, si no pensaba hacerlo hasta llegar a la capital?
4 ¿A cómo estaba la temperatura a esas horas?
5 ¿Qué hicieron los Phillips en La Habana?
6 ¿Cómo les fue a ellos en el viaje?
7 ¿Quiénes son los señores que ellos conocieron en el barco?
8 ¿Por qué no iba el trabajo de la instalación de la planta tan bien como Ralph quería, según su carta a Howard McDonald?
9 ¿Qué obliga a pagar la ley de seguro social en Surlandia?
10 ¿Por qué tuvo Ralph que hacer un reajuste en el presupuesto?
11 ¿Debido a qué hay escasez de utilidades públicas en Las Palmas?
12 ¿Por qué le dijo Ralph en su carta a Patricia que habían tenido mucha suerte de encontrar casa?
13 ¿Cuándo van a mudarse?
14 ¿De quién es la casa?
15 ¿Para qué se acostumbra en Surlandia dejar al maestro de obra o a algún obrero vivir en los lugares donde se está construyendo un edificio?
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