Pero la conversación fue interrumpida por su madre --Bueno, niñas, ahora quiero saber qué estaban haciendo en la cocina a estas horas de la noche. ¿No las mandé a acostarse hace dos horas? ¿Por qué no están en su cama?
--But mother....--dijo Ruth.
-No me hablen en inglés. Ustedes saben perfectamente bien que no deben hablarme en inglés cuando yo les hablo en español.
--Perdón, mamá. Es que teníamos mucha hambre y fuimos a la cocina a comer algo.
--Pero, ¿no comieron lo suficiente antes de acostarse?
--Sí, mamá-- contestó Jane esta vez --pero queríamos comer un poquito más del pastel de manzana tan delicioso que hiciste tú.
--¿y por qué no me llamaron a mí?
--Porque tú estabas en la sala con estos señores y no queríamos molestarte.
--Bueno, está bien. Pero ahora quiero saber que fue lo que rompieron en la cocina, y no quiero excusas, quiero la verdad-- dijo Virginia en tono severo.
Silencio completo; ninguna de las dos niñas hablaba. Pasaron varios segundos y por fin Jane habló --Fue una de aquellas tazas feas.
--¿Qué más? --insistió la madre.
--Dos platos también, mamá. Pero no fui yo, fue Ruth.
--Porque ella empezó a molestarme cuando los estaba lavando y entonces se me cayeron-- exclamó Ruth en su defensa.
--No es verdad, mamá. Ella fue la que empezó a molestar ya decirme 'gorda' y 'fea.' Yo no estaba...
--Bueno, no quiero oír más-- interrumpió Virginia rigurosamente. --Vayan a acostarse inmediatamente. Y si se levantan otra vez, no hay más televisión.
--Sí, mamá-- contestaron las dos niñas saliendo de la sala, no sin antes decir buenas noches a sus padres y a los señores Fuentes.
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