Al día siguiente de haber llegado a Las Palmas, llamó a la Embajada de los Estados Unidos para pedir una entrevista con el Agregado Comercial, Fred P. Robinson, a quien ya le había informado por carta del propósito de su viaje.
En la oficina del Sr. Robinson, el Sr. Phillips explicó en forma detallada el proyecto de la United Appliances, que era de instalar una firma exclusivamente para la importación de artículos eléctricos en Surlandia, para ser distribuidos en el mercado por el comercio local. Así, la United Appliances no necesitaba de gran capital, sólo lo necesario para una oficina en el centro de Las Palmas, unas camionetas y equipo para la instalación y reparación de articulos eléctricos. La compañía pensaba, si el mercado era favorable, construir después una planta para armar en Surlandia las piezas traídas de los Estados Unidos.
El Sr. Robinson expresó que éste era un buen plan, pero que antes había que considerar varios problemas. El principal de ellos era obtener un tipo de cambio favorable debido a que la situación de los dólares en Surlandia, especialmente en los últimos seis meses, estaba un poco difícil, y por eso, él no estaba seguro si la United Appliances iba a poder obtener un buen acuerdo monetario con el gobierno. Además, aunque por el momento no había restricciones para la importación de artículos eléctricos, todos los artículos terminados debían pagar en la aduana un buen porcentaje de su valor--60 por ciento en este caso. Alemania, por un acuerdo con el gobierno de Surlandia, traía excelentes artículos que podía vender a precios relativamente bajos. Este era un factor que la United Appliances debía considerar seriamente antes de instalar una agencia exclusivamente importadora de artículos eléctricos terminados.
Debido a esto, continuó el Sr. Robinson, en lugar de poner tal agencia, la compañía podía instalar una planta, porque, en este caso, las piezas sueltas para ser armadas en Surlandia pagaban sólo un 15 por ciento de aduana y, además, los salarios de los obreros eran mucho más bajos que en los Estados Unidos.
Antes de terminar la entrevista, el Agregado Comercial ofreció al Sr. Phillips llevarlo, cuando él quisiera, a ver al Sr. Raúl González, amigo personal de él y Jefe de la Sección de Control de Cambio del Ministerio de Economía y Trabajo, para ver si era posible un acuerdo monetario y también para conversar soore la planta, si la United Appliances a¡robaba ese plan. El Sr. Phillips se despidió entonces, dándole las gracias al Sr. Robinson por toda su ayuda.
Algún tiempo después, el Sr. Phillips recibió un cable de su compañía diciendo que el plan para la instalación de la planta había sido aprobado. Inmediatamente él se comunicó con el Agregado Comercial y éste lo acompañó al Ministerio para la entrevista con el Sr. González, en la que el Sr. Robinson sirvió de intérprete.
--Puede Ud. estar seguro--dijo el Sr. González después de oír todos los detalles del proyecto-que mi gobierno ve con mucho agrado el establecimiento de esa planta. A nosotros nos conviene por dos razones: primero, porque ofrece nuevas oportunidades de trabajo y, segundo, porque plantas de este tipo ayudan a la especialización de los obreros .surlandeses, que es uno de los objetivos de la administración. Ahora, para Uds. también es mejor, debido a nuestra política sobre aduanas ya los salarios que se pagan en este país, como supongo que el Sr. Robinson
ya le ha explicado. Además, vienen Uds. en un buen momento; como Ud. sabe, ya muy pronto vamos a tener terminada la represa del Río Chico, uno de los muchos proyectos de nuestra administración.
--Sí, cómo no; hemos tenido muy buenos informes del gran desarrollo económico de este país, gracias a su gobiemo--respondió el Sr. Phillips como buen diplomático. --Es esta la raz6n principal de mi compañía para querer establecer esta planta en Surlandia.
-Es Ud. muy amable y me alegro mucho que Uds. en los Estados Unidos no se han dejado convencer por las acusaciones falsas que nos hacen los periódicos de la oposición. Muy bien, Sr. Phillips, Ud. puede estar seguro de que mi gobierno les va a prestar toda la ayuda necesaria, empezando por considerar un acuerdo monetario como el que tenemos con Alemania.
Como ya era cerca de la una de la tarde, el Sr. Robinson los invitó al Club a almorzar. Los dos aceptaron encantados y allí siguieron discutiendo de negocios.
El Sr. Phillips se quedó en Surlandia varias semanas mientras se completaban todas las negociaciones y luego volvió a los Estados Unidos para arreglar sus cosas y traer a su familia porque la United Appliances Corporation, en vista de la importancia que ese proyecto tenía, había decidido ponerlo a la cabeza de las operaciones por unos dos o tres años.
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